Test de Intolerancia Alimentaria Preguntas y Respuestas ¿En qué consiste el test de intolerancia alimentaria?  El test se realiza mediante un método biofísico, no invasivo, que  utiliza una sonda-electrodo con la que se miden las frecuencias que los  alimentos generan en el organismo. La medición se realiza con un electrodo  con forma de lápiz en el vértice superior externo del dedo pulgar de cada  mano. Así, cada alimento se identifica como idóneo, intolerante o neutro. Si  el alimento resulta idóneo es que el alimento se asimila adecuadamente, si  es intolerante significa que parte o en su totalidad no se aprovecha  debidamente y, si es neutro, es que muestra cierta tendencia a la  intolerancia.  ¿Cómo funciona?  El test es muy sencillo de realizar, pero tiene un funcionamiento muy  complejo. Se basa en la medición de las frecuencias que generan los alimentos  en base a la resonancia paramagnética de electrones. Esta resonancia es similar  a la resonancia magnética nuclear utilizada en el diagnóstico clínico por  imágenes, pero utiliza una frecuencia distinta para el efecto resonante. Estas  frecuencias se miden en determinados puntos de la piel donde se localizan  determinadas diferencias de potencial de membrana de las células. En estos  puntos hay un receptor periférico del sistema nervioso que regula el paso de la  distribución de la corriente eléctrica y que emite una frecuencia para cada  alimento, la cual se compara con una información previa que determina la calidad  de la medición y con una base de datos, de más de doce millones de mediciones,  que permite establecer el resultado final del alimento (idóneo, neutro o  intolerante).  ¿Por qué se sabe que el cuerpo humano muestra signos de intolerancia  frente a algunos alimentos?  Del mismo modo que el funcionamiento del test es muy complejo,  también lo es el mecanismo por el que se desarrollan las intolerancias  alimentarias en el organismo, es decir, la mayoría de las veces no se sabe que  los alimentos son los responsables de determinados síntomas o reacciones  adversas, por lo que su estudio es muy interesante y útil para adoptar las  medidas oportunas que permitan reducir o eliminar dichos síntomas.  La principal forma de saber que los síntomas que presentamos son  debidos a intolerancias alimentarias es por exclusión, es decir, cuando dichos  síntomas son inespecíficos y no se relacionan con una determinada patología o  enfermedad diagnosticada.  ¿Qué es una intolerancia, por qué se produce?  Las intolerancias alimentarias se traducen en reacciones adversas del  organismo hacia alimentos que no son digeridos o metabolizados completa o  parcialmente. Las intolerancias alimentarias son específicas de cada individuo, es  decir, una persona puede ser intolerante a alimentos que no lo son para otra.  Para definir adecuadamente qué es una intolerancia alimentaria conviene  diferenciar entre las reacciones alérgicas a los alimentos y las de las  intolerancias. Las primeras provocan una reacción inmediata del organismo en la  que se produce una respuesta del sistema inmune que implica la participación de  la histamina (respuesta anafiláctica o alérgica) como consecuencia de la  presencia de sustancias en el alimento que el organismo identifica como  extrañas. Las segundas desembocan en un proceso más lento y de difícil  detección, cuyas manifestaciones suelen ser difusas y difíciles de relacionar con  su causa. Es decir, cuando se produce una intolerancia alimentaria, uno o varios  alimentos generan una respuesta anormal del organismo y desencadenan unos  trastornos, bien digestivos, bien de otro tipo, que en la mayoría de los casos, no  se relacionan con el o los alimentos que los originan, ya que se producen  síntomas inespecíficos que conducen a patologías leves y crónicas.  Las intolerancias alimentarias pueden producirse por causas: i)  metabólicas, ii) químicas, o iii) desconocidas. Las primeras hacen referencia a las  metabolopatías en las que hay una deficiencia o ausencia de uno o varios  componentes esenciales para la metabolización del alimento. Es el caso de la  intolerancia a la lactosa, en la que hay deficiencia o ausencia de una enzima, la  lactasa, imprescindible para el metabolismo de la lactosa. Otras intolerancias  metabólicas son las de fructosa, sacarosa, sorbitol, trealosa, fenilcetonuria,  homocistinuria, homocitrulemia, leucinosis, etc., en las que hay modificaciones  genéticas que afectan a su metabolismo.  Las intolerancias de causa química se producen por reacciones  anómalas a sustancias presentes en ciertos alimentos (quesos fermentados,  vino, chocolate, crustáceos, espinacas, etc.). Las sustancias principales  involucradas en este tipo de intolerancia alimentaria son las aminas vasoactivas  (histamina, tiramina, noradrenalina, feniletilamina, triptamina, serotonina,  dopamina), metilxantinas (cafeína, teofilina, teobramina), capsaicina y alcohol  etílico. Por último, dentro de las intolerancias producidas por causas  desconocidas está la intolerancia al gluten y el resto de las intolerancias  alimentarias.  ¿Cómo afectan estas intolerancias a nuestro organismo, cuáles son los  síntomas?  Las intolerancias alimentarias producen trastornos de muy variado tipo.  Entre los más habituales, que se han relacionado con intolerancias alimentarias y  que, en la mayoría de los casos, tras suprimir el o los alimentos que los  producen, se han podido corregir, están los siguientes:  - Trastornos gastrointestinales, como dolor abdominal, reflujo, gases, estreñimiento, diarrea, náuseas, síndrome del colon irritable (frecuentemente relacionado con intolerancias alimentarias). - Procesos dermatológicos, acné, eczema, psoriasis, erupciones cutáneas, urticaria, picor. - Alteraciones psicológicas, ansiedad, letargia, depresión, dificultad para dormir, hiperactividad (especialmente en niños). - Trastornos neurológicos, dolor de cabeza, migraña, mareo, vértigo. - Molestias respiratorias, asma, rinitis, dificultad respiratoria (en estos casos se puede solapar con procesos alérgicos). - Sobrepeso y obesidad (incluso en personas que no responden a planes de adelgazamiento habituales se han experimentado pérdidas de peso al eliminar de la dieta los alimentos intolerantes). - Molestias en las articulaciones, dolor, cansancio, fatiga. ¿El test de intolerancia detecta todas las intolerancias alimentarias?  No. El test analiza cerca de 400 alimentos y detecta las intolerancias que  están asociadas a estos alimentos, pero no detecta las intolerancias producidas  por otros alimentos no analizados. Tampoco detecta las intolerancias producidas  por el gluten ni por causas metabólicas, como la de la lactosa. ¿Este test detecta la intolerancia al gluten o a la lactosa?  No. Para diagnosticar estas intolerancias son precisas unas pruebas  específicas que sólo detectan la intolerancia al gluten o a la lactosa.  ¿Si soy intolerante a un alimento básico como, por ejemplo, el maíz, soy  intolerante a todos los alimentos que lo contienen?  Ya hemos aclarado que este método no diagnostica intolerancias al  gluten o las de tipo metabólico, como la de la lactosa. Por tanto, excluyendo  éstas, la respuesta es no, ya que puede existir intolerancia parcial a algún  componente de un alimento pero no a su conjunto. Es decir, puede haber  intolerancia a alimentos que estén en un determinado estado pero no en otro. Por  ejemplo, puede presentarse intolerancia al tomate crudo pero no al tomate frito o  intolerancias a verduras crudas pero no cocidas, o viceversa. Por tanto, puede  resultar que seamos intolerantes al maíz pero no lo seamos a la maicena. En  este caso, esto es debido a que la maicena, aun siendo básicamente maíz, ha  sufrido una transformación en su estado original para formar parte de otro  alimento y, por tanto, su asimilación por el organismo es diferente. Incluso se  pueden producir intolerancias a alimentos en distinta fase de maduración. Por  tanto, como las posibles combinaciones de los alimentos y sus formas y  presentaciones son prácticamente infinitas, conviene reducir, a efectos prácticos,  los resultados del test, de modo que si tenemos intolerancia a un componente de  un alimento pero no sabemos si tenemos intolerancia a otros alimentos que  contienen ese componente, lo recomendable es evitar los alimentos que  contengan dicho componente.  ¿Cuándo debemos acudir a un especialista para hacernos el test de  intolerancia? En los casos de sobrepeso u obesidad y cuando sufrimos síntomas como  los indicados anteriormente y si éstos no son debidos a alteraciones orgánicas o  enfermedades claramente diagnosticadas por una disfuncionalidad orgánica.  ¿Una vez hecho el test y con los resultados en la mano, cuáles son los  pasos a seguir?   El primer paso a seguir es la eliminación de los alimentos intolerantes de  nuestra dieta, durante dos o tres meses, con el fin de reducir o eliminar los  efectos indeseables que aquéllos nos puedan estar produciendo. En segundo  lugar, adoptar una serie de hábitos nutricionales sanos que nos van a ayudar a  sentirnos mejor. Y, en tercer lugar, lo aconsejable es hacerlo con el  asesoramiento, seguimiento y control de un especialista en Nutrición para que  nos asegure una alimentación adecuada, es decir, con el aporte de nutrientes,  vitaminas y minerales que necesita nuestro organismo.  Hay que tener presente que el test de intolerancia alimentaria, por sí  solo, no es una dieta, ni sirve directamente para adelgazar. El test nos aporta una  información muy interesante que debe ser gestionada e interpretada  correctamente por el especialista en Nutrición. Es decir, el test nos sirve de  soporte para establecer un plan de alimentación adecuado y que se ajuste a las  necesidades nutricionales de cada persona, según su situación clínica,  condiciones físicas y requerimientos nutricionales, y nos permitirá instaurar un  plan de alimentación equilibrado, sano y saludable que nos ayudará a reducir  peso a largo plazo (en ningún caso es aconsejable una dieta restrictiva y exigente  que produzca una reducción brusca de peso).  ¿Las intolerancias se superan, tienen cura?   De momento, no hay una cura con tratamiento farmacológico. Sí puede  reducirse el efecto de la intolerancia en determinados casos, como en el de la  lactosa, mediante la administración de lactasa. No obstante, hoy por hoy, el mejor  tratamiento es la eliminación del alimento causante de la intolerancia. Algunas de  ellas son de origen genético o metabólico y permanecen durante toda la vida,  pero la mayoría se corrige al eliminar el alimento que la produce y, al cabo del  tiempo, dicho alimento se puede reintroducir poco a poco, según los hábitos y  costumbres nutricionales que se hayan seguido.  ¿Qué familias de alimentos producen habitualmente más intolerancias? Es muy variable, pero se pueden mencionar los lácteos y derivados,  aditivos y frutos secos. Del mismo modo, hay mucha variabilidad interindividual.  ¿A quién hay que recomendarle que se haga el test de intolerancia  alimentaria? Preferentemente a aquellas personas que sufran con persistencia  síntomas inespecíficos, como los mencionados anteriormente, sin que sepan  claramente cual es su causa y a cualquier persona que esté interesada en saber  cómo le sientan los alimentos y quiera alimentarse adecuadamente.  ¿Por qué hay tanta diferencia en el precio de los distintos test de  intolerancia que hay en el mercado? Hay distintos sistemas en el mercado que analizan diferente cantidad de  alimentos y utilizan diferentes métodos y tipos de muestra (bioresonancia,  susceptibilidad química, inmunología, ADN, piel, sangre, saliva, pelo, etc.). El  método que nosotros utilizamos en la Clínica de Nutrición Madrid es la  bioresonancia y está certificado por el EUROCAT (Institute for Certification and  Testing), es un método que conocemos desde hace 10 años y nos ofrece  fiabilidad, seguridad, comodidad y un precio razonable. Otros métodos tienen una  fiabilidad discutible o se encarecen porque tienen que abonar royalties o cánones  de exclusividad. También influye la calidad y la garantía de los centros donde se  realizan estos análisis, que es muy diversa, desde centros médicos, como el  nuestro, hasta gimnasios o peluquerías. El usuario tiene que informarse  previamente del sitio donde puede hacerse este tipo de test con garantía. Por  último, la variación de los precios también está sujeta a la libre competencia del  mercado. Preguntas y Respuestas   Clínica de Nutrición Madrid. c/ Isaac Peral, 12, Entrepl. Izda. 28015 Madrid. Tel. 91 5501427